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Poetas malditos se llamó a ungrupo de escritores simbolistas que incorporaron el mal como esencia del hombremismo y lo reflejaron en sus poesías.
La expresión “Poetas malditos” tiene susorígenes en un libro de Paul Verlaine llamado “Les poetes maudits”, publicado en 1888.
La obra de Paul Verlaine fue una suerte de homenaje a Arthur Rimbaud y en él evoca y elogia a seis poetas contemporáneos: Tristan Corbiere, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes Valmore, Auguste Villiers de L'Isle-Adam y Pauvre Lelian.
Características
Principales características de los poetas malditos:
· Incomprensión social : rechazaban los honores y los valores de la sociedad.
· Textos oscuros : sus textos tiene un alto nivel de codificación.
· Liberales : tendencia a la provocación, la transgresión y el abuso en el consumo de alcohol y drogas.
· Muerte prematura : fallecieron en forma abrupta y temprana.
Hijo de padres diplomáticos, Carlos Fuentes, el más prominente de los narradores mexicanos modernos nació en Panamá, el 11 de noviembre de 1928. Estudió en Suiza y Estados Unidos. Luego vivió por diferentes periodos en Quito, Montevideo, Río de Janeiro, Washington, Santiago y Buenos Aires. En su adolescencia regresó a México, donde se radicó hasta 1965. El tiempo que pasó en su país marcó definitivamente su obra, inmersa en el debate intelectual sobre la filosofía de “lo mexicano”. Su primer libro, “Los días enmascarados”, se publicó en 1954, y desde entonces Fuentes no ha dejado de preocuparse por la identidad mexicana y los medios adecuados para expresarla. Un hito fundamental en este clima de preocupaciones intelectuales, fue la fundación, en 1955 junto con Emmanuel Carballo y Octavio Paz, de la ya mítica Revista Mexicana de Literatura. La repercusión que alcanzó con sus primeras novelas ( La región más transparente, en 1959; y La muerte de Artemio Cruz, en 1962) lo proyectó como una de las figuras centrales del llamado “boom” de la novela latinoamericana. Al igual que los demás intelectuales que participaron de este fenómeno, su compromiso político y social con ha sido, desde entonces, un un rasgo fundamental de su carrera intelectual: "Lo que un escritor puede hacer políticamente - afirmó en un ensayo para la revista Tiempo Mexicano, en 1972 - debe hacerlo también como ciudadano. En un país como el nuestro el escritor, el intelectual, no puede ser ajeno a la lucha por la transformación política que, en última instancia, supone también una transformación cultural." Fuentes es graduado en Derecho en la Universidad Autónoma de México y en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra (Suiza). Ha sido delegado de México ante los organismos internacionales con sede en Ginebra, en el Centro de Información de la ONU en México, en la Dirección de Difusion Cultural de la UNAM y en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Fue embajador de México en Francia (de 1972 a 1976) y jefe de la Delegación de México en la reunión del grupo de los 19 paises en desarrollo participantes en la Conferencia sobre Cooperación Económica Internacional. Figura central e indispensable de la novelística moderna en castellano, entre los títulos más importantes de la obra de Fuentes destacan: “La región más transparente” (1959), “Zona sagrada” (1967), “Cambio de piel” (1967), “Terra nostra” (1975), “Cristóbal Nonato” (1987) y “Los años con Laura Díaz”. Otros títulos suyos de especial significación podrían ser “Agua quemada” (1981); “Gringo viejo” (1985) y la reciente “La silla del águila”. Fuentes mismo ha organizado su obra en un vasto árbol titulado “La edad del tiempo”, donde conviven sus novelas con sus libros de relatos y su prolífica labor de ensayista (que abarca desde el fundacional estudio “La nueva novela hispanoamericana” hasta el reciente “En esto creo” (2002). Ha recogido su obra suelta en numerosos volúmenes, tiene numerosos guiones cinematográficos y algunas piezas teatrales de gran originalidad (son notables, por ejemplo, sus obras “El tuerto es rey”, 1971, y “Orquídeas a la luz de la luna”, 1982). Desde hace cuatro décadas, la vida de Carlos Fuentes es un periplo itinerante: lo mismo vive durante algunas temporadas en París que enseña en Princeton, Harvard, Columbia y Cambridge. Su intensa vida académica se resume en los título de Catedrático en las Universidades de Harvard (USA) y Cambridge (Inglaterra), así coma la larga lista de sus doctorados honoris causa (por las Universidades de Harvard, Cambridge, Warwick, Essex, Miami, Chicago...) Algunos de los premios y reconocimientos que ha recibido el escritor mexicano son: Premio Biblioteca Breve, el Premio Nacional de Literatura de México (México), el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Alfonso Reyes, el Premio Miguel de Cervantes, el Premio Menéndez Pelayo en 1992, la Legión de Honor francesa en 1992, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1994, el I Premio a la Latinidad, concedido por las Academias francesa y brasileña de la Lengua, 1999, la Medalla de Honor Belisario Domínguez (que concede el Congreso de su país), y muchos otros. Actualmente, Fuentes colabora en las más importantes revistas y publicaciones literarias de América Latina, Estados Undios y Europa. y hoy 15 de Mayo del 2012 deja de existir en un hospital de la ciudad de Mexico
Algunas de SU OBRA NARRATIVA
-Los días enmascarados, 1954.
-La región más transparente, 1958.
-Las buenas conciencias 1959
-Aura, 1962
-La muerte de Artemio Cruz, 1962
-Cantar de ciegos, 1964.
-Zona Sagrada, 1967.
-Cambio de piel, 1967.
-Cumpleaños, 1969.
-La nueva novela hispanoamericana, 1969.
-El mundo de José Luis Cuevas, 1969.
-Todos los gatos son pardos, 1970.
-El tuerto es rey, 1970.
-Casa con dos puertas, 1970.
-Tiempo mexicano, 1971.
-Los reinos originario teatro hispano-mexicano, 1971.
-Cuerpos y ofrendas,1972.
-Terra Nostra, 1975.
-Cervantes o la crítica de la lectura, 1976.
-La cabeza de la hidra, 1978.
-Una familia lejana, 1980.
-Agua quemada, 1981.
-Orquídeas a la luz de la luna, 1982.
-Gringo Viejo, 1985.
-Cristóbal Nonato, 1987.
-Constancia y otras novelas para vírgenes,1990.
-Valiente mundo nuevo, 1990.
-La campaña, 1990.
-Ceremonias del alba, 1990.
-El espejo enterrado, 1992.
-El naranjo o los círculos del tiempo, 1993.
-Diana o la Cazadora Solitaria , 1996.
"La región más transparente" Carlos Fuentes.
«La experiencia más terrible. Dachau o Buchenwald, no hizo sino destacar la fórmula agredida: la libertad, la dignidad del hombre, como guste llamarla. —Como un río subterráneo, pensó, indiferente y oscuro. —Para el dolor mexicano no existen semejantes fórmulas de justificación. ¿Qué justifica la destrucción del mundo indígena, nuestra derrota frente a los Estados Unidos, las muertes de Hidalgo o Madero? ¿Qué justifica el hambre, los campos secos, las plagas, los asesinatos, las violaciones? ¿En aras de qué gran idea pueden soportarse? ¿En razón de qué meta son comprensibles? Toda, toda nuestra historia pesa sobre nuestros espíritus, en su integridad sangrienta, sin que sean nunca plenamente pasado ninguno de sus hechos o sus hombres.
[...] No podemos vivirnos o morirnos a ciegas, ¿me entiende usted?, vivirnos o morirnos tratando de olvidarlo todo y de nacer de nuevo todos los días sabiendo que todo está vivo y presente y aplastándonos el diafragma, por más que querramos olvidarlo: Quetzalcoatls y Corteses e Iturbides y Juárez y Porfirios y Zapatas, todos hechos un nudo en la garganta. ¿Cuál es nuestra verdadera efigie? ¿Cuál de todas?»
Carlos Fuentes. (Tomado de La región más transparente, Madrid, Mondadori, 1990, p. 249
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Thank you from the bottom of my heart. With all my respect to you.
jueves, 2 de febrero de 2012
fable africaine
par teo le Sam 28 Aoû 2010 - 15:34
> > Une vieille dame décide d'aller faire un safari photo en Afrique. Elle emmène son fidèle vieux caniche pour lui tenir compagnie.
> > >Un jour, le caniche part à la chasse aux papillons, et s'aperçoit qu'il s'est perdu.
> >
> > Errant au hasard en tentant de retrouver son chemin, il voit un léopard courir vers lui avec l'intention visible de faire un bon repas.
> >
> > Le vieux caniche pense : "Oh, oh! Je suis vraiment dans la merde, là !"
> > Remarquant les quelques os d'une carcasse qui traîne sur le sol à proximité, il se met aussitôt à mâcher les os, tournant le dos au léopard qui approche.
> >
> > Quand celui-ci est sur le point de lui sauter dessus, le vieux caniche s'exclame haut et fort : "Ouais, ce léopard était vraiment excellent ! Je me demande s'il y en a d'autres par ici ?"
> >
> > En entendant cela, le jeune léopard interrompt son attaque en plein élan, il regarde le caniche avec effroi, et s'enfuit en rampant sous les fourrés.
> > "Ouf !", soupire le léopard, "c'était tout juste. Ce vieux caniche a failli m'avoir !"
> > Cependant, un vieux singe, qui avait observé toute la scène d 'une branche d'arbre à proximité, se dit qu'il pourrait mettre à profit ce qu'il sait en négociant avec le léopard et obtenir ainsi sa protection.
> >
> > Il part donc le rattraper, mais le vieux caniche, le voyant courir à toute vitesse après le léopard, réalise que quelque chose doit se tramer. Le singe rattrape le léopard, lui dévoile le pot aux roses, et lui propose un marché.
> >
> > Le jeune léopard est furieux d'avoir été trompé : "Viens ici le singe, monte sur mon dos, et tu vas voir ce qui va arriver à ce petit malin !"
> >
> > Le vieux caniche voit le léopard accourir avec le singe sur son dos et s'inquiète : "Que vais-je faire maintenant ?"
> >
> > Mais au lieu de s'enfuir, le chien s'assied dos à ses agresseurs, faisant semblant une fois de plus de ne pas les avoir vus, et juste au moment où ils arrivent à portée de voix, il s'exclame : "Où est donc ce foutu singe ? ça fait une heure que je l'ai envoyé me chercher un autre léopard !"
> >
> > Morale de cette histoire
> >
> > On ne plaisante pas avec les vieux de la vieille. L'âge et la ruse arriveront toujours à triompher de la jeunesse et de la force ! L'astuce et l'esprit viennent seulement avec l'âge et l'expérience.
Ángel Zárraga fuente: Mexico Desconocido, 18 de diciembre 2011, Miguel Gleason
Por: Miguel Gleason
Aunque es uno de los grandes pintores mexicanos de este siglo, a Zárraga se le conoce poco en México por el hecho de haber pasado más de la mitad de su vida en el extranjero –cerca de cuarenta años en Europa–, principalmente en Francia.
Ángel Zárraga nace un 16 de agosto de 1886 en la ciudad de Durango, y apenas adolescente se registra en la Academia de San Carlos, donde conoce a Diego Rivera, con quien entabla una fuerte amistad. Sus maestros son Santiago Rebull, José María Velasco y Julio Ruelas.
A los 18 años de edad –en 1904– inicia su estancia en París y se refugia en el acervo clásico del Museo del Louvre, protegiéndose del desconcierto que le causan el impresionismo y las nuevas corrientes, aunque manifiesta su reconocimiento por Renoir, Gauguin, Degas y Cézanne.
Al no estar muy de acuerdo con lo que se enseña en la Escuela de Bellas Artes de París decide estudiar en la Real Academia de Bruselas, y posteriormente se instala en España (Toledo, Segovia, Zamarramala e Illescas), que representa para él una modernidad menos agresiva. Su primer maestro en estas tierras es Joaquín Sorolla, quien lo ayuda a ser incluido en una muestra colectiva en el Museo del Prado en Madrid, donde dos de sus cinco obras son premiadas e inmediatamente vendidas.
Corre el año de 1906, y en México Justo Sierra –secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes– consigue que Porfirio Díaz pensione a Zárraga con la cantidad de 350 francos mensuales para fomentar sus estudios de pintura en Europa. El artista permanece dos años en Italia (Toscana y Umbría) y expone en Florencia y Venecia. Regresa a París en 1911 para presentar su obra por primera vez en el Salón de Otoño; sus dos cuadros –La Dádiva y San Sebastián– le valen un gran reconocimiento. Durante algún tiempo Zárraga se deja influir por el cubismo y después se dedica a pintar temas deportivos. El movimiento de los corredores, el equilibrio de los lanzadores de discos, la plasticidad de los nadadores, etcétera, lo apasionan intensamente.
Entre 1917 y 1918 pinta las decoraciones escénicas para la obra dramática Antonio y Cleopatra de Shakespeare, que se representa en el teatro Antoine de París. Estas decoraciones pueden considerarse como tempranos intentos del artista por incursionar en la pintura mural.
Posteriormente se dedica durante varios años a realizar las pinturas murales –al fresco y a la encáustica– del castillo de Vert-Coeur en Chevreuse, cerca de Versalles, donde decora la escalera, el salón familiar, el corredor, la biblioteca y el oratorio. Justo en esta época José Vasconcelos lo llama para que participe en el muralismo mexicano, decorando los muros de los edificios públicos más importantes, pero Zárraga se niega porque aún no ha terminado su obra en dicho castillo.
Sin embargo, empieza a desarrollar una vasta obra mural en Francia.
En 1924 decora su primera iglesia, la de Nuestra Señora de la Salette en Suresnes, cerca de París. Para el altar mayor y los laterales realiza bellas composiciones en las que emplea algunos recursos formales del cubismo (lamentablemente estas obras están hoy desaparecidas).
Entre 1926 y 1927 pinta los dieciocho tableros de la entonces legación de México en París por encargo del ingeniero Alberto J. Pani. Dichos tableros decoran el recinto durante varias décadas, pero después son mal arrumbados en una bodega y cuando se redescubren ya están sumamente deteriorados. Por fortuna, años más tarde son enviados a México, donde se restauran e inclusive se exponen al público. La mayoría de ellos permanecen en el país y los otros se devuelven a la embajada. Enseguida comentamos brevemente cuatro de estos tableros.
Se desconoce si el autor intelectual de las dieciocho obras es el mismo Zárraga o el ministro que las encarga. Las pinturas se asimilan totalmente a la corriente artística del momento, conocida ahora como art déco; el tema es una visión alegórica concerniente “al origen de México, las perturbaciones naturales de su crecimiento, su amistad por Francia y sus anhelos de mejoramiento interno y de confraternidad universal”.
Amaos los unos a los otros. Muestra varias figuras humanas de todas las razas que se agrupan en torno de un globo terrestre –sostenido por dos figuras arrodilladas– y que conviven en armonía. Zárraga es sumamente devoto e intenta transmitir que desde el Sermón de la Montaña (hace casi dos mil años) la civilización moderna se ha empeñado en impregnar de cristianismo el espíritu del hombre y éste no ha sido capaz de retener ni siquiera la más mínima dosis de moral contenida en los diferentes códigos, según lo prueban la necesidad de la policía y las guerras entre partidos políticos, clases sociales o pueblos.
La frontera septentrional de México. Aquí se marca tanto la línea divisoria de las dos razas que pueblan el continente como la frontera norte de la América Latina. En un lado se encuentran los cactus y las flores del trópico, mientras que en el otro están los rascacielos, las fábricas y todo el poder acumulado del progreso material moderno. Una indígena es el símbolo de América Latina; el hecho de que la mujer se encuentre de espaldas y de cara hacia el norte puede responder lo mismo a una actitud de recibimiento que a un gesto de defensa.
El cuerno de la abundancia. Las riquezas de México –ambicionadas y poseídas por los privilegiados de dentro y los poderosos de fuera– han sido causa constante de las dificultades internas y externas del país. El mapa de México, su cornucopia y un haz luminoso en forma de madero que es cargado por la india, expresan que la misma exuberante riqueza del suelo patrio ha sido la cruz del pueblo mexicano y el origen de todos sus dolores.
El martirio de Cuauhtémoc. Ultimo tlacatecuhtli azteca, Cuauhtémoc simboliza la enegía y estoicismo de la raza india.
Zárraga continúa su obra pictórica en diversos sitios de Francia, y en los años treinta se le considera como el artista extranjero que más encargos recibe para pintar muros en ese país.
En 1935 Zárraga empleó por primera vez la técnica del fresco en los murales de la Capilla del Redentor, en Guébriante, Alta Saboya, éstos, aunados a su brillante trayectoria, le valieron el nombramiento de oficial de la Legión de Honor.
Estalla la Segunda Guerra Mundial y 1940 es un año muy difícil para el pintor, pero el 2 de junio –fecha del gran bombardeo a París– Zárraga, sumamente despreocupado, sigue pintando los frescos de la capilla estudiantil de la Ciudad Universitaria de París. “No era por valor, sino por ese fatalismo que tenemos los mexicanos”.
Su trabajo no lo margina de los sucesos que conmocionan al mundo. A través de Radio París dirige una serie de programas dedicados a despertar la conciencia antinazi en América Latina. Si bien fue un artista que se mantuvo alejado de la política, Zárraga era un católico devoto, y además de pintar escribió poesías, crónicas y profundos ensayos sobre cuestiones artísticas.
A principios de 1941, ayudado por el gobierno mexicano, Zárraga regresa a nuestro país en compañía de su esposa y de su pequeña hija. Al llegar no reconoce el significado y el trabajo de los muralistas en México. La desinformación del pintor duranguense parte de su desconocimiento del México posrevolucionario. Sus únicos recuerdos se hundían en el afrancesamiento y el europeísmo de la época porfirista.
Ya en México se instala en la capital, monta un estudio donde imparte clases, pinta algunos retratos y, por encargo del arquitecto Mario Pani, inicia en 1942 un mural en los salones del Club de Banqueros del edificio Guardiola. El artista elige como tema la riqueza.
Realiza además un fresco en los Laboratorios Abbot y hacia 1943 comienza su obra de mayor envergadura en la Catedral de Monterrey.
Poco antes de su fallecimiento, el pintor trabaja en los cuatro frescos de la Biblioteca México: La voluntad de construir, El triunfo del entendimiento, El cuerpo humano y La imaginación, pero sólo concluye el primero.
Ángel Zárraga muere por causa de un edema pulmonar a los 60 años de edad, el 22 de septiembre de 1946. Con este motivo Salvador Novo escribe en el Novedades: “Le ungía un prestigio europeo, proporcionalmente mayor a su llegada, que el que adornó a Diego Rivera a la más temprana suya... pero en la fecha en que volvió a su patria, ya su patria había sucumbido a la aceptación de lo que se tiene, entre el vulgo, por la escuela de Rivera, y la pintura realista, académica, de Ángel Zárraga, resultaba extraña, discordante... Era pintor mexicano cuyo nacionalismo hacía pensar en un Saturnino Herrán, en un Ramos Martínez, perfeccionados o evolucionados hacia una mayor maestría clásica... No hacía concesiones a la moda que se encontró arraigada a su regreso en su país”.
Las principales fuentes de información para la redacción de este artículo provienen de: El anhelo por un mundo sin fronteras. Ángel Zárraga en la legación de México en París, de María Luisa López Vieyra, Museo Nacional de Arte, y Ángel Zárraga. Entre la alegoría y el nacionalismo, textos de Elisa García-Barragán, Secretaría de Relaciones Exteriores. fuente: Mexico Desconocido, 18 de diciembre 2011. Miguel Gleason Obras Ángel Zárraga, fuentes diversas web